Niño de Elche: "No soy un primer plato idóneo para las nuevas generaciones".
- R. Sánchez
- 22 ene 2018
- 7 Min. de lectura

Francisco Contreras Molina, conocido como el Niño de Elche, está a punto de publicar su doble álbum titulado ‘Antología del cante flamenco heterodoxo’ este próximo 23 de febrero. En Lo nuestro, hemos tenido la oportunidad de poder hablar con el cantaor sobre su música, la experimentación y algunos temas polémicos relacionados con la actualidad del género.
¿Cómo llegaste a descubrir el flamenco? ¿Hay tradición musical en tu familia?
Mi padre es un pequeño aficionado al flamenco. Yo lo descubrí de una forma bastante romántica. En las fiestas familiares escuchaba a mis primas cantar, a mi tío tocar la guitarra aunque no fuera flamenco... y mi padre también cantaba siempre. Mi abuelo paterno era aficionado y comprábamos conjuntamente cintas de cassette junto con mi hermano mayor. Empece a tocar la guitarra y me sumergí gracias a él.
Todos tus últimos trabajos, a falta de escuchar el próximo disco pendiente de publicar, rompen con las maneras del flamenco más tradicional, ¿qué te lleva a explorar otras formas de entender este género tan conservador en cuanto a sonido?
Bueno, la exploración nace de una necesidad de ampliar lenguaje. Cuando hice el espectáculo sobre Francis Bacon, el pintor, entendí que el flamenco clásico como lo conocemos hoy en día no me ayudaba en nada para poder tratar otras temáticas que me preocupaban mucho más en ese momento. A raíz de esto, empecé a juntarme con gente de otras disciplinas como la performance o la danza y ahí, hace 10 años, fue cuando me lancé a explorar por la necesidad de expresarme de una forma más amplia y cercana a lo que entendemos por libertad.
¿Consideras que tus últimos proyectos pertenecen al género flamenco?
Bueno… Es que pertenecer al genero flamenco… Habría que delimitar, ¿no? Está el límite entre lo que es flamenco y lo que no lo es, y como no lo sabemos realmente… Porque lo flamenco no solo reside en lo material, en las notas, en las composiciones, también reside en imágenes, en actitudes, texturas de sonido… Entonces cada cual hace una interpretación de todo esto, sobre dónde reside el flamenco o lo flamenco. Por lo tanto, puedo decir que todos los proyectos que hago contienen un gran componente del género, aunque después temáticamente están unos nuclearmente más cerca del flamenco que otros. 'Voces del Extremo' es un álbum en el que el flamenco no es el tema a tratar, pero en el que evidentemente está contenido, aunque mucho menos que el próximo que va a salir, donde si reside el discurso en torno a lo flamenco. Pero siempre flamenco, de una forma u otra.
Tu álbum 'Voces del Extremo' contiene letras críticas con el capitalismo como en Estrategias de Distracción o cierta mofa a sectores comunistas como en Que os Follen o El Comunista. Temáticamente, ¿en qué se diferencia el flamenco que tú elaboras con el flamenco tradicional?
Habría que matizar o construir qué entendemos como flamenco tradicional. El flamenco llamado "tradicional" que entendemos hoy en día es un flamenco diríamos, confeccionado en los años 50 y 60. Por eso yo nunca me considero un flamenco tradicional. Pero en cambio el flamenco de principio de siglo es un flamenco mucho más heterodoxo, más liberado del canon, de la academia. Por eso, mi último trabajo trata un poco de eso. Se trata de ir a las raíces en un sentido más radical. La diferencia con lo que yo pueda hacer ahora es la “no estructuración” en un modo clásico de los temas, de romper con el sonido que se viene proponiendo desde los años 60. Podría incluir más cosas. Escénicamente yo no tengo nada que ver con el género tradicional, a nivel de ropa igual, a nivel de discurso igual (risas). No solamente en lo discográfico es donde reside la diferencia.
¿Es necesario que artistas como tú intenten buscar otra óptica al cante flamenco?
Yo lo veo necesario si ese artista lo ve necesario para ampliar su discurso y tener más herramientas para contar cosas. Ampliar por ampliar… no. Soy partidario de la gente que hace lo que quiere por su necesidad vital y discursiva artística, eso siempre lo apoyaré. El intentar otras ópticas por el simple hecho de hacerlo… No me sirve de nada, eso tiene que ir acompañado de un discurso.
¿Hay una desconexión con las nuevas generaciones?
Yo creo que las nuevas generaciones nunca han tenido una conexión con el denominado flamenco clásico porque no es una música fácil para escuchar de primeros años digamos, ¿no? Pero siempre hay descodificaciones. En una época fue la rumba, en otra fue el flamenco/chill-out este… La siguiente probablemente sea el flamenco con un toque de trap o rap, que hay muchas propuestas ya de esas. Esta sería la pequeña conexión que hay con el género y, bueno, eso siempre es un primer paso para que la gente pueda conocer otro flamenco. Yo creo que lo que yo hago no está en ese primer paso de conexión porque yo trabajo mucho la música experimental y otros códigos de vanguardias clásicas que creo que no están en esa línea. No soy un primer plato idóneo.
Existe un artículo en El País publicado en 1977 que se hace eco de unas denuncias por parte de distintos partidos políticos por el carácter elitista del Festival del Cante de las Minas en Murcia donde, textualmente, indican que el festival ”sigue los mismos caminos que en años anteriores: sin vida democrática, con falta de una participación de organismos populares como las asociaciones de vecinos, grupos culturales, peñas flamencas y cualquier persona interesada en el festival, sin ningún tipo de control por parte del pueblo, dirigido por una élite y enfocado a promocionar política y socialmente a sus organizadores.” ¿Opinas que esto sigue pasando hoy en día? ¿Se ha arrebatado el flamenco de las clases populares o de la etnia gitana?
Bueno, hace bastante la verdad. Es una denuncia que se hace siempre en sectores que creen en esto de la cultura popular y que creen que por ello, el flamenco es del pueblo, ¿no? Los festivales nunca, nunca han sido democráticos, nunca han tenido participación de asociaciones de vecinos ni de organismos populares. Si es verdad que muchos en Andalucía han sido dirigidos por peñas flamencas, pero que eso haya sido así no significa que sean democráticos ni que tengan la participación del pueblo. Tengo mi duda de que deban serlo, porque al final es una programación a partir de unos gustos. Después toda esta opción de los precios y tal… Pues bueno, creo que es un tema a debate si deberían entrar entes públicos y si deberíamos luchar para que los precios sean más bajos ya que se pagan con dinero público. Si no hay entes públicos y entes privados, los precios serían diferentes. Hay que ver el contexto, las circunstancias… El flamenco tengo mis dudas de que haya pertenecido a las clases populares como tal. Yo soy una persona que piensa que no existe el “pueblo” como tal, es una reflexión filosófica. Me cuesta mucho creer en clase popular como tal y opino que el flamenco nunca ha pertenecido a la etnia gitana, eso es un romanticismo que, bueno, no se sostiene por ningún lado, pero esto es ya otro debate.
Recientemente, se ha debatido acaloradamente en Twitter sobre la apropiación cultural a raíz de unos tweets de una usuaria que consideraba que la joven artista Rosalía no debía ser representativa del género por “apropiacionismo de la cultura gitana”. En plena era de la globalización, ¿como intentas abordar este tipo de temas?
Pues en la línea de lo que te venía diciendo. Esta serie de tweets son un delirio más de apropiación por parte de una señora que dice que es gitana y que, por lo tanto, el flamenco pertenece a su etnia, y que todo el mundo que lo practique y no reivindique eso pues se está apropiando… Precisamente el código de la cultura popular transita en apropiarse de todo y cuando tú te puedes apropiar de una cosa es cuando realmente se rompe la barrera de lo popular y lo no popular. Esta señora entra en un delirio racista cuando propone otras cantantes, según ella, gitanas... Y bueno utiliza este argumento para insultar a Rosalía y despreciar su trabajo, y no creo que Rosalía sea anti-gitana. Aunque pueda estar de acuerdo de las declaraciones que hace sobre el flamenco o los gitanos… es mucho más complejo que esas simples etiquetas.
¿Te sientes aludido por alguno de los argumentos de este debate?
No, no me siento aludido porque son debates que yo superé hace muchísimo tiempo. Date cuenta que yo he trabajado en tablaos y en compañías y estas cosas de “lo gitano” es un tema que se ha superado totalmente. Esa señora vivirá en su micromundo.
Por último, visto el álbum Sí, a Miguel Hernández, el coqueteo con el techno en el proyecto Raverdial con Los Voluble y el rock-indie de Exquirla junto a Toundra, ¿a qué público te diriges? ¿Te sientes más cómodo en ambiente más puramente flamencos o en festivales multitudinarios como el Sónar o el DCODE?
Pues no tengo un público en concreto al que dirigirme. Intento que el público al que yo me dirijo, o mejor dicho, el que se acerca a mi propuesta sea un poco un público liberado de prejuicios. Para mí, eso es lo más importante de la gente que pueda escuchar mi música, mi espectáculo, mi performance o mis discos. Me propongo que superen todo tipo de prejuicios y puedan disfrutar de cualquier propuesta, tanto mía o de otro artista. Y los ambientes que más libertad me han dado son los festivales como el Sónar, festivales indies, de rock… A los flamencos hace mucho que dejé de ir y cuando voy no me siento cómodo. Hay una confrontación y una tensión que para mí no tiene ningún sentido en esta vida. Los otros festivales te dan una libertad que no te lo dan los flamencos.
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